Katu Arkonada, colaborador de la organización terrorista ETA, asesor del gobierno de Evo Morales en Bolivia y “orgullosamente chavista”, trabaja en la campaña de AMLO.

El caballo de Troya de Venezuela en MORENA

Katu Arkonada, colaborador de la organización terrorista ETA, asesor del gobierno de Evo Morales en Bolivia y “orgullosamente chavista”, trabaja en la campaña de AMLO.

“Que nadie se deje engañar. Yo no conozco a Nicolás Maduro, no conocí al finado Chávez, no tengo ninguna relación con los políticos de Venezuela”, dijo Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial de MORENA, en un video filmado en enero de este año. López Obrador tuvo que hacer estas declaraciones porque durante años, miles de mexicanos han manifestado su temor de que convierta a México en lo que actualmente es Venezuela, un país en caos, económicamente colapsado y con un gobierno autoritario.

López Obrador es un político astuto. Nunca se ha reunido públicamente con los líderes de la “revolución bolivariana”, por lo que nadie lo puede acusar de tener un vínculo directo con Venezuela. Sin embargo, su partido y su movimiento sí han tenido -y siguen teniendo- contacto con agentes de Nicolás Maduro que al menos desde 2015 han tejido redes de apoyo entre MORENA y Venezuela.

Uno de esos agentes tiene nombre y apellido. Es Katu Arkonada, un hombre de origen vasco que fue colaborador de la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) y asesor de altos funcionarios del gobierno de Evo Morales en Bolivia. Actualmente, Arkonada es miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH), un órgano de propaganda venezolano fundado por Hugo Chávez, y trabaja en México en la campaña de López Obrador y de Citlalli Hernández, candidata de MORENA al Senado de la República. Katu Arkonada no es un simpatizante común y corriente. Es, como él mismo se ha definido, un “militante internacionalista”. No está en México como turista, sino que tiene una misión: ayudar a que Andrés Manuel López Obrador gane para que este, a su vez, ayude a Nicolás Maduro a consolidar su régimen. Es un caballo de Troya del gobierno venezolano. Durante años, Arkonada se ha dedicado a forjar alianzas ente MORENA y la “revolución bolivariana” de Maduro, llegando incluso a colaborar con poderosas líderes del lopezobradorismo, como Tatiana Clouthier y Yeidckol Polevnsky, quien ha recompensado estos esfuerzos declarándose abiertamente partidaria del gobierno venezolano.

PekeLeaks documentó la historia de Katu Arkonada (bien conocida en Europa, pues estuvo preso en España por sus vínculos con ETA) y conversó con militantes de MORENA inconformes con que un ex militante del terrorismo etarra se involucre en su partido. El relato de este singular personaje se ofrece a continuación.

Emisario del terrorismo

El 22 de enero de 2018, Katu Arkonada publicó en el sitio electrónico de TeleSur (red de noticias afín al régimen venezolano) un artículo titulado “2018, el año de las izquierdas posibles en América Latina”. En él expone su visión de la situación actual de la región. De acuerdo con sus propias palabras, en 1998 “el Comandante Chávez” inició una “revolución” continental, un ciclo de gobiernos de izquierda en toda América Latina. Para frenarla y restaurar su dominio, la derecha desató una “contraofensiva conservadora” que, según Arkonada, ya se ha cobrado varias víctimas: Mel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay, Cristina Fernández en Argentina, y Dilma Rousseff y Lula da Silva en Brasil.

Cuba, Bolivia y Venezuela han resistido las embestidas de la derecha y del “imperialismo”, pero están asediados. En otras palabras, la izquierda y el progresismo viven una situación crítica. Necesitan que alguien los ayude a salir a flote. Y ese alguien es Andrés Manuel López Obrador.

“Por su localización geopolítica, [México], nunca gobernado por la izquierda, es la elección más importante de 2018 para Nuestra América”, afirma Katu Arkonada. “Un gobierno de López Obrador [que] redistribuya la riqueza mejorando las condiciones de los sectores populares, y recupere la soberanía en política exterior, sería un importantísimo avance para toda América Latina y el Caribe”, concluye.

Consecuente con esta opinión, Katu Arkonada viajó a México y se enroló en MORENA. Hoy es parte de la campaña de Andrés Manuel López Obrador y de la de Minerva Citlalli Hernández Mora, candidata de MORENA al Senado de la República. Pero no es la primera vez que Arkonada hace algo parecido.

Katu Arkonada nació en abril de 1978 en Vizcaya, País Vasco, bajo el nombre de Israel Arconada Gómez. Aunque su país de origen es España, sería inexacto llamarlo español, pues desde muy joven se unió a los grupos independentistas y separatistas del País Vasco. En esta comunidad autónoma, también conocida como Euskadi, existe desde hace casi 70 años un movimiento nacionalista que aspira a crear un Estado vasco independiente, lo que implica separarse de España y Francia (los vascos también se asientan en el suroeste de Francia).

Si bien el movimiento se ha manifestado a través de varias organizaciones, la que más poder e influencia ha acumulado es Euskadi Ta Askatasuna, ETA, que en español significa País Vasco y Libertad. ETA nació a mediados del siglo XX como una organización revolucionaria que quería crear un Estado vasco socialista. Sin embargo, ETA se radicalizó hasta convertirse en un grupo de criminales que recurrían al asesinato, el secuestro y los atentados para alcanzar sus metas, aniquilando a cientos de españoles inocentes. En 2002, Estados Unidos incluyó a ETA en su lista de organizaciones terroristas, y la Unión Europea lo hizo en 2003. Amnistía Internacional también condenó a ETA y calificó sus acciones como criminales y violatorias de los derechos humanos.

Katu Arkonada colaboró con esta organización, aunque de una manera muy peculiar, lo que da algunas pistas sobre su actual trabajo con López Obrador. Como muchos otros grupos rebeldes del siglo XX, los independentistas vascos tenían un “brazo armado” clandestino y un “brazo político” legal. El brazo armado era ETA, el cual se encargaba de las acciones militares y operaba en las sombras; por su parte, el brazo legal estaba compuesto por una gran cantidad de organizaciones “civiles” que promovían públicamente el independentismo vasco. Esta estrategia era muy eficaz. Aunque se sabía que las organizaciones civiles eran controladas por ETA, el gobierno español no podía desmantelarlas porque en teoría solo hacían labor política, no militar.

Katu Arkonada fue miembro de Askapena, una de las organizaciones del brazo político de ETA. La misión de Askapena era crear vínculos entre ETA y partidos y movimientos de izquierda en otros países a través de eventos “inofensivos” como seminarios, congresos y conferencias. El objetivo final era que otros países apoyaran la independencia del País Vasco y que, en caso de que los líderes de ETA tuvieran que huir de España, hubiera naciones dispuestas a recibirlos. Así lo informó el magistrado español Pablo Ruz, quien en 2003 dictó una orden de procesamiento contra líderes de Askapena por haber promovido la causa separatista de ETA. La prensa española señaló a Katu Arkonada, el hoy entusiasta seguidor de López Obrador, como una de las cabezas de Askapena. Ese mismo año, Askapena y otras organizaciones fueron prohibidas por su relación con el terrorismo etarra.

Los signos del radicalismo de ETA son notorios en la vida de Katu Arkonada. El primero de ellos es el nombre. Como se dijo anteriormente, el verdadero nombre de este personaje es Israel Anconada Gómez, pero entre los militantes revolucionarios es común cambiarse la identidad -a veces para proteger a familiares y amigos- y adoptar una de batalla. Además, como se verá más adelante, Arkonada se ha cambiado el nombre más de una vez y se desconoce cuál sea el nombre con el que legalmente vive en México.

El segundo signo es el internacionalismo revolucionario. En una entrevista disponible en YouTube, Katu Arkonada se declara a sí mismo un “militante internacionalista”. Esto quiere decir que Arkonada, como Lenin, líder de la Unión Soviética y uno de los principales pensadores comunistas, cree que la revolución socialista debe ser internacional, pues si se hace en un solo país el capitalismo de otras naciones terminará atacándola y derrotándola. Por esta razón, los revolucionarios internacionalistas viajan por todo el mundo y apoyan la causa revolucionaria en cualquier país que lo necesite. Su patria no es un país en específico, sino el “proletariado”. Así lo manifiesta Arkonada en la entrevista mencionada, donde afirma que alguien como él debe “acompañar a otros pueblos en su emancipación política y económica”, aprender de “otros procesos” y “recabar solidaridad” para la “lucha” del movimiento independentista vasco.

En 2012, Katu Arkonada concedió una entrevista a la revista mexicana Contralínea. En ella confirmó que las autoridades lo detuvieron por pertenecer a Askapena y acusó al gobierno español de haberlo torturado por sus actividades políticas. Sin embargo, en ningún momento negó haber colaborado con ETA.

ETA ya no existe -fue disuelta este año e incluso pidió disculpas por sus crímenes-, pero el movimiento para separar al País Vasco de España y Francia continúa. Del mismo modo, el internacionalismo de Katu Arkonada sigue en pie. ¿Estará buscando apoyo para los separatistas vascos entre los militantes de MORENA?

Un vasco en Bolivia

Las experiencias latinoamericanas de Katu Arkonada comenzaron en 1997, cuando, apenas con 19 años, viajó a Cuba para asistir al XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Aunque por entonces la isla vivía épocas de pobreza generalizada (la Unión Soviética, principal patrocinadora de Cuba, se había desplomado) y era gobernada dictatorialmente por Fidel Castro desde 1959, a Katu Arkonada le pareció que los cubanos eran “un pueblo en lucha”, “un pueblo con una dignidad tremenda”.

Luego, en 2003, el año en que Askapena fue proscrita por las autoridades españolas, Arkonada viajó a Venezuela para trabajar con la Coordinadora Simón Bolívar, una importante organización que promueve la “revolución bolivariana” de Hugo Chávez en los barrios populares venezolanos. Fue ahí donde el internacionalista de ETA se convirtió al chavismo, pues quedó impresionado por la euforia que desató el regreso de Chávez al poder luego del intento de golpe de Estado de 2002.

Arkonada se convenció de que “el Sur”, América Latina y el Caribe, era terreno fértil para la revolución, por lo que en los años que siguieron a su visita a Venezuela, participó activamente en el Foro Social Mundial, un encuentro anual que reúne a grupos y presidentes de izquierda de todo el mundo con el fin de construir una “globalización diferente” (Hugo Chávez participó en la edición de 2005). Arkonada asistía como delegado de “Euskal Herria”, una de las denominaciones que recibe el independentismo vasco ligado a ETA, pero es probable que, más que ganar adeptos para los terroristas vascos, Katu Arkonada estuviera ahí para hacer amistades entre líderes latinoamericanos de izquierda. Tras coordinar la edición 2009 del Foro, Arkonada se unió a la campaña presidencial y posteriormente al gobierno de Evo Morales.

En Bolivia, Arkonada fue primero uno de los promotores de la campaña de Evo Morales (como actualmente lo es de la de Andrés Manuel López Obrador), quien, respaldado por el Movimiento al Socialismo, logró reelegirse como presidente en 2009. Después de esto, Arkonada se volvió un personaje influyente.

Así, el internacionalista vasco cabildeó el nombramiento del viceministro de Planificación Estratégica del Estado con miras a la promulgación de una nueva Constitución, la cual fue aprobada por medio de referéndum en 2009. Luego, trabajó en el Ministerio de Transparencia Institucional y Lucha Contra la Corrupción, y fue asesor de la Unidad Jurídica Especializada en Desarrollo Constitucional y del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde participó oficialmente en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea, la Cumbre de los Pueblos y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro, Brasil. Hasta mayo de 2017, Katu Arkonada, quien ya contaba con la nacionalidad boliviana, figuraba oficialmente como jefe de gabinete de la ministra de Comunicación de Bolivia, Gisela López, encargada de la propaganda del gobierno de Evo Morales.

Es interesante notar que, en el desempeño de estos cargos, Katu Arkonada utilizó diferentes nombres, según consta en documentos oficiales de la Contraloría General y del Ministerio de Comunicación de Bolivia. No utilizó desde luego su identidad de batalla, sino los nombres Israel Katu Arkonada Gómez e Israel Arconada Gómez. Como se dijo anteriormente, estos cambios de nombre, por ligeros que sean, son habituales entre los militantes que han pertenecido a grupos clandestinos. Tal vez la identidad con la que Arkonada se encuentra legalmente en México sea diferente.

Durante sus ochos años en el gobierno boliviano, Arkonada fue testigo y partícipe de la transición de Evo Morales hacia el autoritarismo. En un principio, Morales fue visto con entusiasmo por ser un líder indígena al mando de un país con una enorme población indígena, pero con el paso del tiempo su adicción al poder se hizo evidente. Morales acumula ya 12 años como presidente, sus reelecciones han sido constantes, y aunque la sociedad boliviana se ha opuesto de manera contundente a una nueva reelección, Morales sigue buscando todos los medios para perpetuarse en el cargo. Cuando los periodistas lo interrogan, responde como responden todos los dictadores: él quiere seguir siendo presidente porque el “pueblo” se lo demanda, porque solo él puede garantizar la estabilidad económica y política de Bolivia.

Parece que Arkonada es afín a los liderazgos autoritarios. Primero ETA, cuyos líderes recurrían al terrorismo para obligar a todos a aceptar su ideología; luego Evo Morales, quien quiere ser indefinidamente el presidente de Bolivia, y Hugo Chávez, quien emprendió una agresiva persecución contra sus opositores. Actualmente, Arkonada venera a Nicolás Maduro, la expresión máxima del autoritarismo chavista, y a Andrés Manuel López Obrador, quien ha dado varias muestras de autoritarismo y de poca tolerancia hacia quienes se le oponen. Tal vez para Arkonada, el fin justifique los medios.

Al servicio de Nicolás Maduro

Al igual que cientos de activistas de izquierda, Katu Arkonada está convencido de que el mundo es una batalla entre los buenos de la izquierda y los malos de la derecha. En esa estrecha visión de las cosas, Cuba y Venezuela son países heroicos. Los hechos demuestran que sus líderes son autoritarios y que sus ciudadanos viven en condiciones flagrantes de atraso, pero la palabrería izquierdista de personajes como Fidel Castro y Hugo Chávez basta para seducir a activistas como Arkonada.

Sin embargo, incluso en este campo el militante vasco se distingue del resto. No se contenta con escribir panfletos incendiarios e ir a alguna que otra marcha. Él se involucra personalmente con quienes admira para ayudarlos a consolidar su “revolución”.

La relación de Katu Arkonada con los regímenes de Cuba y Venezuela es real. La editorial cubana Caminos, que como toda editorial cubana está controlada por el régimen castrista, le publicó en 2016 el libro Desde arriba, desde abajo, el cual Arkonada dedica sin tapujos a los “comandantes” Castro y Chávez, “arquitectos del cambio de época en Nuestra América”. Es mismo libro fue reproducido en 2017 por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación de Venezuela, institución que es parte del gobierno de Nicolás Maduro.

Además, Katu Arkonada ha trabajado para Cubadebate, un órgano de propaganda del gobierno de Miguel Díaz-Canel (quien recientemente sucedió a Raúl Castro), y para TeleSUR, un canal de televisión regional que transmite noticias sobre América Latina, pero que desde hace muchos años está controlado por el gobierno venezolano. En ambos medios, Arkonada ha publicado artículos que promueven la visión del chavismo y el castrismo como las mejores alternativas en América Latina.

Con estos vínculos políticos y profesionales, es normal que Katu Arkonada se declare “vasco de identidad, boliviano de nacionalidad, venezolano y chavista de corazón”. Con Venezuela es sin duda con quien más se identifica. Además de haber apoyado en 2003 a las milicias chavistas y de colaborar constantemente con TeleSur, Arkonada es un miembro destacado de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH), una organización que, en teoría, es un foro para que los intelectuales de izquierda debatan y se articulen en apoyo a movimientos populares, pero que en los hechos es un órgano de apoyo y propaganda de Nicolás Maduro, como puede comprobarse con solo navegar su página de internet.

En la REDH, cuya sede está en Venezuela y entre cuyos miembros fundadores estuvieron Hugo Chávez y Evo Morales, no hay nada parecido a la discusión y el debate. Los intelectuales que la integran escriben artículos que justifican lo que creen que es la izquierda y graban mensajes de apoyo a Maduro. Las redes sociales de la REDH no hacen otra cosa que promover el voto por Nicolás Maduro o por cualquier representante del chavismo. Desde 2015, cuando aún trabajaba para el gobierno de Evo Morales, Katu Arkonada ha representado a la REDH a nivel internacional y ha sido parte de la secretaría ejecutiva de la organización.

La REDH usa una estrategia similar a la de ETA para posicionarse a nivel internacional. A través de conferencias y seminarios en diferentes países de América Latina, y de participación en foros regionales, la REDH esparce la propaganda chavista y crea redes de apoyo al gobierno de Nicolás Maduro. Este es precisamente el punto de encuentro entre Katu Arkonada, el “venezolano y chavista de corazón”, y la quinta columna de Nicolás Maduro en MORENA.

La quinta columna “bolivariana”

Entre abril y julio de 2015, Katu Arkonada participó en el seminario “Crisis del capitalismo y geopolítica multipolar. Herramientas para la comprensión del sistema-mundo hoy”, impartido en el Senado de la República, en la Ciudad de México. En ese foro, convocado por el PRD, Arkonada coincidió con varios lopezobradoristas destacados: Luz María Beristaín, quien era senadora del PRD pero se pasó a las filas de MORENA; Dolores Padierna, entonces senadora del PRD pero hoy del PT, y esposa del famosamente corrupto René Bejarano; Alejandro Encinas, actual coordinador de campaña de Claudia Sheinbaum, candidata de MORENA a jefa de gobierno de la Ciudad de México, y Luisa Alcalde Luján, coordinadora nacional de Jóvenes y Estudiantes de MORENA, a quien López Obrador ha propuesto como próxima secretaria de Trabajo. Al encuentro también asistió Carmen Bohórquez, una de las intelectuales de la REDH y diputada chavista entre 2014 y 2015 en Venezuela.

Pero la relación con MORENA no comenzó ahí. Uno de los fundadores de la REDH es el antropólogo Héctor Díaz-Polanco, quien es presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia de MORENA y consejero consultivo nacional del partido. Díaz-Polanco, como todo miembro de la REDH, es un chavista declarado. Su admiración por Venezuela es tan grande que incluso llegó a proponer que México se integrara a la “revolución bolivariana” y la “ampliara”. Este es sin duda el sueño de Díaz-Polanco y la misión de Katu Arkonada en México.

Como puede comprobarse en sus redes sociales, Katu Arkonada es un activo colaborador de MORENA desde 2015. Ese año, Arkonada participó en la Escuela Nacional de Formación Política de las Juventudes de MORENA y en foros de discusión en los que defendía al partido fundado por Andrés Manuel López Obrador. Esto significa que, mientras era asesor de alto nivel del gobierno de Evo Morales, y codirigía un órgano internacional de propaganda del gobierno de Nicolás Maduro, Arkonada también viajaba a México y trabajaba para fortalecer el partido de López Obrador, lo que equivale a decir, siguiendo su lógica de “militante internacionalista”, que respaldaba a MORENA para que, en caso de ganar, este partido respaldara a Nicolás Maduro y Evo Morales.

PejeLeaks se entrevistó con algunos miembros de MORENA en la Ciudad de México que están en desacuerdo con que un ex miembro de una organización terrorista (ETA) se involucre en la política mexicana. Esas personas, cuya identidad desde luego se mantendrá en el anonimato, indicaron que Arkonada tiene la intención de replicar en México lo que hizo en Bolivia. Primero trabajará en la campaña de López Obrador, para después volverse asesor de alto nivel en su gobierno y desde ahí tejer alianzas con el régimen venezolano.

Algunas pistas de la veracidad de estas declaraciones son las publicaciones de Katu Arkonada en redes sociales. En sus cuentas de Twitter y Facebook, Arkonada hace proselitismo permanente a favor de Andrés Manuel López Obrador y de Minerva Citlalli Hernández Mora, candidata de MORENA al Senado de la República y diputada por el mismo partido como representante del distrito XIV de la delegación Iztacalco. De nueva cuenta, Arkonada no se limita a publicar mensajes de apoyo. En las siguientes fotografías se puede ver cómo el “internacionalista vasco” participa activamente en las brigadas de Citlalli Hernández, en las que también han estado destacados propagandistas de López Obrador, como el conductor de televisión Antonio Attolini. De acuerdo con los entrevistados, Arkonada pretende ascender dentro de MORENA a través de Citlalli Hernández y de diferentes personas cercanas a Tatiana Clouthier.

La dirigencia morenista es el blanco del ex militante del brazo político de ETA. En 2015, Katu Arkonada felicitó públicamente a Yeidckol Polevnsky por su nombramiento como secretaria general de MORENA, y este año, además de hacer campaña a favor de Citlalli Hernández, Arkonada ha trabajado hombro con hombro en eventos públicos (como el “volanteo” en el metro de la Ciudad de México) con Tatiana Clouthier, la coordinadora de la campaña presidencial de López Obrador.

El vínculo entre estos personajes supera las fotografías. Ya se nombró el caso del morenista Héctor Díaz-Polanco, pero mucho más importante que él es el de Yeidckol Polevnsky, presidenta nacional de MORENA, quien no escribe artículos ni está permanentemente en seminarios de intelectuales, pero es la mujer más poderosa de MORENA, la militante de mayor confianza de Andrés Manuel López Obrador y la chavista más influyente del lopezobradorismo. En efecto, Yeidckol Polevnsky ha declarado abiertamente que ella partidaria del gobierno cubano y del régimen venezolano; ha defendido ante los medios las políticas de Hugo Chávez y publicado mensajes de apoyo a Nicolás Maduro, como el que apareció en su Twitter en marzo de 2017, donde dijo “Este 2 de Marzo #VenezuelaSeRespeta: tuitazo mundial en Apoyo a la Venezuela Bolivariana”.

Los izquierdistas radicales son astutos en sus estrategias. Evitan llamar la atención para que sus planes avancen sin contratiempos. Venezuela requiere urgentemente de apoyos internacionales y México podría ser uno de los más importantes, pero no echará a perder sus proyectos revelándolos ante la opinión pública. Desde un punto de vista táctico, es mejor enviar a militantes que operen de manera silenciosa pero eficaz.

Katu Arkonada cumple con el perfil. Aprendió de los terroristas de ETA la manera de promover internacionalmente el radicalismo disfrazado de un inofensivo intelectual, y con Evo Morales aprendió a tejer alianzas entre el chavismo y movimientos sociales de otros países. De manera parecida a la novela de Graham Green, Nuestro hombre en La Habana, Nicolás Maduro puede decir de Katu Arkonada que es “su hombre en México”, su caballo de Troya infiltrado en MORENA. Pero ese hombre no lograría nada si no contara con una quinta columna dentro del partido de López Obrador. Esa quinta columna -un grupo que mantiene simpatías con el bando enemigo- son Citlalli Hernández, Héctor Díaz-Polanco y sobre todo Yeidckol Polevnsky. López Obrador podría intentar deslindarse de las palabras y los hechos de candidatos de MORENA en algún municipio remoto, pero no de los dichos y hechos de su principal colaboradora, Yeidckol Polevnsky, quien comparte los sueños de Héctor Díaz-Polanco: “Digámoslo directo, la integración de México en la Revolución Bolivariana. Eso haría una gran diferencia con la situación que tenemos ahora, necesitamos ampliar la Revolución”.

El artículo 33 de la Constitución mexicana prohíbe que los extranjeros hagan proselitismo en México, y sin embargo Katu Arkonada lleva años operando para MORENA y para Venezuela. Pero gracias a estos tiempos, en los que incluso lo más evidente es calificado de “guerra sucia”, Arkonada seguirá preparando el camino para expandir en México la “revolución bolivariana” de Hugo Chávez y Nicolás Maduro bajo el manto protector del puntero de todas las encuestas, Andrés Manuel López Obrador.