Julio Scherer Ibarra, abogado personal y operador de AMLO, ha fungido como puente para que AMLO reciba millones de pesos del gobierno de Venezuela.

López Obrador y Venezuela: el vínculo que todos buscaron y nadie encontró

Julio Scherer Ibarra, abogado personal y operador de AMLO, ha fungido como puente para que AMLO reciba millones de pesos del gobierno de Venezuela.

Una de las características más negativas de la política mexicana es el favoritismo con el que los gobiernos benefician a ciertas empresas. Hay compañías que se vuelven extraordinariamente prósperas en pocos años gracias a que uno o varios gobiernos, en todos los niveles, les asignan contratos multimillonarios, en detrimento de otras empresas que compiten para proveer sus servicios. Los contratos a menudo están amañados: se trata de licitaciones fingidas o adjudicaciones directas que las empresas favorecidas obtienen no por méritos, sino porque sobornan a los funcionarios encargados de autorizar los contratos. El posible triunfo de Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial de MORENA, en las elecciones de julio, podría significar también el triunfo del Corporativo Kosmos, un conglomerado de empresas que se ha distinguido no por la calidad, sino por la corrupción.

Corporativo Kosmos es propiedad de los hermanos Elías y Jorge Landsmanas Dymensztejn, dos oscuros empresarios lituanos que tienen negocios en sectores como el de los alimentos, la distribución de medicamentos y la construcción. A lo largo de los años, los Landsmanas han convertido a Kosmos en un emporio industrial gracias a la deshonestidad: sobornan funcionarios, simulan licitaciones, ofrecen servicios con sobreprecio y defraudan a sus clientes. La mala calidad de sus servicios, especialmente a través de La Cosmopolitana y Productos Serel, dos comercializadoras de alimentos y servicios de comedores, se ha traducido en intoxicaciones masivas en prisiones federales y en la agudización de la desnutrición en zonas rurales, donde han dejado sin comer a millones de personas en situación de pobreza que dependen de los comedores comunitarios para alimentarse.

Sin embargo, los Landsmanas son más que empresarios corruptos; son el puente, junto con Julio Scherer, para que López Obrador reciba financiamiento del gobierno de Venezuela. PejeLeaks tuvo acceso a facturas que comprueban que, únicamente en 2017, los Landsmanas recibieron más de 354 millones de pesos de una empresa fantasma operada del gobierno de Nicolás Maduro. A través de la empresa El Sardinero, Julio Scherer ha operado transacciones millonarias para vender despensas a sobreprecio al gobierno de Venezuela, con quien López Obrador ha prometido no tener vínculo alguno

Los Landsmanas también han sido señalados por lavarle dinero a grupos criminales en México y Colombia, y su abogado de cabecera, como descubrió PejeLeaks gracias a filtraciones de ex ejecutivos de Corporativo Kosmos, es Julio Scherer Ibarra, consejero nacional de MORENA, asesor, operador político y abogado personal de Andrés Manuel López Obrador, y coadministrador del fideicomiso de MORENA para ayudar a los damnificados por los terremotos de 2017.

Abogado de la mafia

Los Landsmanas son una familia de empresarios, dueños de uno de los consorcios industriales más poderosos y corruptos de México. Su apellido, extraño y difícil de pronunciar, es prácticamente desconocido por la mayoría de los mexicanos. Estos oscuros hombres de negocios provienen de Lituania, un pequeño y frío país del norte de Europa que fue parte de la Unión Soviética hasta 1991. En 1959, Pablo Landsmanas Dymensztejn, quien podría ser considerado el patriarca de la familia, dejó su patria y llegó a México huyendo de un régimen comunista que restringía sus libertades individuales, pero sobre todo su libertad de hacer negocios. En México su situación sería completamente diferente.

Al llegar a México, Pablo Landsmanas comenzó a trabajar de inmediato en empresas de alimentos creadas por otros inmigrantes europeos, y poco tiempo después fundó su propia compañía, la carnicería La Modelo, semilla de lo que posteriormente sería el Corporativo Kosmos. Al morir, Pablo heredó su negocio a sus hermanos Elías y Jorge Landsmanas Dymensztejn, quienes a base de corrupción lo convirtieron en un conglomerado que domina el mercado de los alimentos en México.

Actualmente, Corporativo Kosmos, el emporio de los Landsmanas, abarca sectores industriales como el alimenticio, el farmacéutico y el de la construcción. A través de La Cosmopolitana, Productos Serel, KolTov y Almacenes y Frigoríficos Ameriben, los Landsmanas acaparan el mercado del abasto de alimentos y de servicios relacionados como catering, comedores industriales y almacenamiento de víveres en la Central de Abastos; por medio de las compañías Fármacos Darovi, Abasto de Fármacos y RX Health, los Landsmanas participan en el negocio de la distribución de medicamentos, y con la Constructora de Espacios Land invierten en el lucrativo mercado de la construcción.

A pesar de su prosperidad y dimensiones, Corporativo Kosmos tiene una mala reputación. Como se detallará más adelante, varias de las empresas de este consorcio han estado involucradas en graves escándalos de corrupción: soborno a funcionarios públicos, amañamiento de licitaciones, participación en desfalcos al erario y venta de servicios de muy baja calidad a costos elevados. Al menos en el sector de los servicios alimenticios, Corporativo Kosmos es visto como un consorcio que ha crecido gracias a su alianza con gobiernos corruptos, tal como hizo Tradeco, que al amparo del gobierno de Felipe Calderón pasó de ser una empresa constructora local a convertirse en una multinacional con inversiones en varios continentes.

La familia Landsmanas y su Corporativo Kosmos se preparan para vivir una expansión similar a la de Tradeco. Gracias a Julio Scherer Ibarra, su abogado de cabecera, podrían convertirse en una de las empresas consentidas de Andrés Manuel López Obrador, cuyo triunfo en las elecciones presidenciales es inminente según las encuestas. ¿Pero quién es Julio Scherer y qué relación tiene con los Landsmanas?

Como PejeLeaks documentó en reportajes anteriores, Julio Scherer Ibarra es uno de los principales operadores de López Obrador y también uno de los hombres más poderosos dentro de MORENA. Es hijo del famoso periodista Julio Scherer García, fundador de la revista Proceso, pero no se dedica al periodismo sino a la abogacía, que ejerce de manera independiente. En la actualidad, Julio Scherer es el abogado personal de López Obrador y funge como consejero y coordinador territorial de MORENA, además de coadministrar el cuestionado fideicomiso creado por este partido para apoyar a los damnificados por los terremotos de 2017.

Sin embargo, toda la trayectoria de Julio Scherer ha estado marcada por el escándalo. En la década de los 90 fue parte de un fraude multimillonario contra el Consorcio Azucarero Escorpión; en 2012 intentó extorsionar al empresario Julio Villarreal, presidente del banco Afirme (el mismo que maneja el fideicomiso de MORENA), para que financiara a los candidatos del PRD, incluyendo a López Obrador; y entre 2013 y 2015, Julio Scherer recibió 25 millones de pesos de una red de empresas fantasma similares a las que usa el crimen organizado para lavar dinero, como reveló una investigación de PejeLeaks. El hijo de Scherer Ibarra, Julio Scherer Pareyón, también milita en MORENA y, al igual que su padre, recibió una elevada cantidad de dinero de empresas fantasma.

Así pues, la relación de Julio Scherer con los Landsmanas sería un capítulo más de su ya cuestionable trayectoria, marcada por la corrupción y la deshonestidad. Pero no cualquier capítulo, pues, como se dijo, la asociación Landsmanas-Scherer podría ser el primer paso para que Corporativo Kosmos se convierta en una de los consorcios empresariales consentidos del posible gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con los ex ejecutivos de Corporativo Kosmos consultados, Julio Scherer Ibarra es un hombre fundamental para los hermanos Elías y Jorge Landsmanas Dymensztejn. Gracias a sus contactos de alto nivel y a la influencia que ejerce en todos los niveles de gobierno, Julio Scherer es capaz de ayudar a resolver los numerosos problemas que Kosmos afronta debido a sus malas prácticas en los procesos de licitación, y también ayuda a las empresas del conglomerado a obtener diferentes prebendas en el sector público para facilitar sus negocios. Julio Scherer trabaja para los Landsmanas desde 2013, y de ese año a la fecha (poco más de cuatro años) ha recibido un total de $14,720,000 pesos por sus servicios como abogado, lo que da un promedio anual aproximado de 3.6 millones de pesos. Scherer trabaja para todo el conglomerado, pero la empresa que le factura es La Cosmopolitana. Una de las pruebas de esta relación de negocios es la factura con folio fiscal 8F81BDF7-9694-4F81-AC19-B0512F91D2AB, expedida el 14 de febrero de 2018 por un total de $230,000 pesos, que, según los exejecutivos que compartieron con PejeLeaks esta información, es una remuneración mensual que Julio Scherer recibe de los hermanos Landsmanas, junto con otros pagos.

Por su parte, Julio Scherer Pareyón, el hijo de Scherer Ibarra, trabaja para los Landsmanas desde 2014. En un año, de 2014 a 2015, recibió un total de $1,311,100 pesos de Productos Serel, una de las comercializadoras de alimentos de Kosmos; y de 2014 a lo que va de 2018, Scherer Pareyón ha recibido $3,255,840 pesos de Almacenes y Frigoríficos Ameriben, la filial de Corporativo Kosmos que administra las bodegas del grupo en la Central de Abastos. En total, el hijo de Julio Scherer Ibarra habría recibido $4,566,940 pesos por sus servicios. Una de las pruebas de su relación con los Landsmanas es la factura con folio fiscal 67AE252D-17FE-4B3B-B6B3-E2ADDE71AA27, expedida el 14 de febrero de 2018 (tal como la factura anteriormente citada) por Almacenes y Frigoríficos Ameriben por un monto de $63,840 pesos, salario mensual que Scherer Pareyón recibe de los hermanos Landsmanas, de acuerdo con la fuente que compartió esta información.

Julio Scherer Ibarra lleva a su hijo a todas partes. Ambos reciben millones de pesos de las mismas empresas fantasma, según documentó PejeLeaks; ambos forman parte de MORENA y apoyan la candidatura de Andrés Manuel López Obrador; y ambos trabajan para Elías y Jorge Landsmanas, los líderes del corrupto Corporativo Kosmos. La relación laboral de Julio Scherer Pareyón es prueba de la cercanía entre el abogado de López Obrador y los Landsmanas. Los empresarios lituanos confían tanto en Julio Scherer Ibarra que accedieron a darle empleo a su hijo y pagarle un salario millonario.

El modus operandi de los Landsmanas coincide con el identificado por PejeLeaks en las primeras investigaciones de Julio Scherer. Los pagos que los Landsmanas hicieron a Scherer y a su hijo a través de Corporativo Kosmos parecieran estar operados con la misma mano que les pagó 25 millones de pesos a través de empresas fantasma. ¿Por qué los Landsmanas hacen pagos millonarios a los Scherer? ¿De dónde salen esos cuantiosos montos que han llegado a los bolsillos de Scherer y en dónde terminan?

La historia reciente de los Landsmanas y Kosmos es un aviso de lo que podría venir si López Obrador gana la presidencia en julio y una evidencia más de la turbia trayectoria de quien jugaría un papel central en una eventual presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Ayudados por Julio Scherer, su abogado y abogado también de López Obrador, los Landsmanas podrían continuar con lo que han hecho en los últimos años: corromper, engañar, saquear y abastecer directamente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

De los reos también se hace negocio

Los Landsmanas se beneficiaron de la privatización parcial de las prisiones mexicanas. Al inicio del gobierno de Felipe Calderón, el Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, implementó un cambio importante en las prisiones federales: en adelante, ya no sería el gobierno, sino la iniciativa privada, quien se encargaría de proveer a los reos los servicios de alimentación y de suministro de alimentos. Las empresas privadas también se encargarían de darle mantenimiento a las instalaciones, de manera que el gobierno se ocupara únicamente de vigilar a los presos.

Sin embargo, esto no se tradujo en una mayor calidad de los servicios, pues los contratos no fueron asignados con base en la competencia sino en la corrupción. La gran beneficiaria de estas irregularidades fue La Cosmopolitana, principal empresa del Corporativo Kosmos, la cual se dedica a comercializar alimentos a escala industrial, a proveer servicios de comedores y a darle mantenimiento a cocinas y otras instalaciones.

Como han reportado varios medios, La Cosmopolitana se ha convertido prácticamente en un monopolio del negocio de los comedores en prisiones. Tanto a nivel federal como local, esta compañía acapara los contratos para servirle alimentos a los reos, estableciendo una cadena de corrupción en todos los niveles. Primero, la empresa soborna a funcionarios para que le den los contratos, ya sea mediante adjudicaciones directas, invitaciones restringidas o licitaciones simuladas. Con el contrato obtenido, La Cosmopolitana reparte el botín: establece un menú y un presupuesto para cubrirlo, pero el menú que sirve es diferente (tiene menos alimentos) y sobre todo mucho más barato. Para sacar aún más provecho, La Cosmopolitana compra los peores insumos, sirviendo constantemente comida en estado de descomposición. En algunos casos también se apodera del abasto de medicinas y del servicio de mantenimiento del penal. Si los reos se quejan, la empresa presiona a las autoridades para que los trasladen a otras prisiones.

Hay casos bien documentados que ejemplifican este modus operandi. En 2013, el mismo año que Julio Scherer comenzó a trabajar para los Landsmanas, La Cosmopolitana fue acusada de intoxicar a 450 reos de la prisión de Puente Grande, en Jalisco, al servirles ceviche de soya en mal estado. En sus quejas, que se presentaron mediante amparos, los reos aseguraron que no era la primera vez que sucedía algo así, pues La Cosmopolitana casi siempre servía comida en estado de descomposición y además controlaba el suministro de medicamentos al interior de la cárcel. Además, personal de Puente Grande reveló que el presupuesto diario por reo para alimentación era de $140 pesos, pero el menú servido le costaba a la empresa alrededor de $60, ya que la mayoría de las veces no se servía lo estipulado, sino solamente frijoles, tortillas y agua. Los reos que organizaron a sus compañeros de prisión para presentar sus amparos fueron trasladados a otros penales para que no volvieran a desatar una protesta.

En 2014, las internas del Reclusorio Femenil de Jalisco declararon a periodistas que la comida que les servía La Cosmopolitana “estaba del asco”: papas y huevos crudos casi todos los días, preparados en estufas y cacerolas sucias, pese a que la empresa tiene la obligación de procesar la comida en las mejores condiciones. Daniel Haro Reyes, presidente del Consejo Consultivo de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, aseguró que los funcionarios encargados de las adquisiciones reciben “bonos” de La Cosmopolitana a cambio de la asignación de contratos mediante adjudicaciones directas. Por esta razón, ninguna autoridad supervisa a La Cosmopolitana ni la penaliza por la mala calidad de sus servicios.

Este tipo de situaciones llevaron a que, en diciembre de 2017, funcionaros de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California presentaran quejas y recomendaran a sus superiores que no se le dieran más contratos a La Cosmopolitana, lo cual no tuvo los resultados esperados, pues la empresa volvió a recibir contratos por más de 20 millones de pesos para abastecer al Centro de Readaptación Social de Mexicali y al Centro de Tratamiento para Adolescentes. Por si fuera poco, el menú presupuestado por La Cosmopolitana tenía un importante sobreprecio, pues mientras sus competidores valuaban el menú diario en $31.57 pesos por reo, la empresa de los Landsmanas lo fijó en $61.37.

El negocio de los enfermos

La teoría dice que las empresas que ofrezcan buenos servicios al mejor precio serán las que se impongan sobre sus competidoras. Gracias a la corrupción, los Landsmanas y su Corporativo Kosmos son capaces de cambiar los parámetros, ser los ganadores a pesar de ofrecer un servicio de mala calidad a un precio más alto y expandirse a otros mercados. Así, pese a lo que sucede con los comedores de las prisiones, La Cosmopolitana también es proveedora del DIF, del ISSSTE, de la Secretaría de Desarrollo Social, del Hospital Infantil de México y del IMSS. En esta última institución, los Landsmanas han vuelto a demostrar que su forma de hacer negocios no es la competencia sino la corrupción.

En 2010, la Secretaría de la Función Pública (SFP) inició una investigación sobre César Mora Eguiarte, Coordinador de Adquisición de Bienes y Contratación de Servicios del IMSS, pues se le había acusado de filtrar información a las farmacéuticas Novartis y Estendal para que pudieran ganar un contrato de 80 millones de pesos. Durante las averiguaciones, la SFP descubrió que en realidad la corrupción de Mora Eguiarte era mayor de lo que se pensaba y que los hermanos Landsmanas estaban detrás de ella.

Como Coordinador de Adquisición de Bienes y Contratación de Servicios, Mora Eguiarte tenía la facultad de modificar las bases de las licitaciones. Por eso, durante varias semanas sostuvo un intenso intercambio de correos electrónicos con Jorge Landsmanas y José Aquique, representantes legales de La Cosmopolitana y Productos Serel, respectivamente, para definir con ellos las bases de una futura licitación de modo que las empresas de Corporativos Kosmos se quedaran con ella. Jorge Landsmanas y José Aquique leían el proyecto base, subrayaban las partes que no les gustaban y escribían al margen las correcciones que Mora Eguiarte incorporaría al proyecto final. Anualmente, el IMSS gastaba alrededor de 3 mil millones de pesos en alimentos para pacientes y personal, por lo que esta licitación amañada podía representar un ingreso parecido para La Cosmopolitana y Productos Serel.

César Mora Eguiarte fue cesado de su cargo y la licitación fue cancelada. Sin embargo, los Landsmanas recibieron una sanción menor. En 2012, la SFP ordenó a todas las instancias de la administración pública que no celebraran ningún contrato con La Cosmopolitana, pero solo durante tres meses. Los contratos que ya habían sido pactados no podrían ser cancelados. De acuerdo con los ex ejecutivos de Corporativo Kosmos que compartieron información a PejeLeaks, este tipo de soluciones son las que Julio Scherer, el hombre de confianza de López Obrador, le vende a los Landsmanas: reducir sanciones al mínimo para que corromper sea altamente redituable.

Los pobres son el mejor botín

Los Landsmanas no tienen ningún escrúpulo. No les importa intoxicar a miles de hombres encarcelados, tampoco amañar contratos que afectan la salud de millones de enfermos ni dejar sin comer a los más pobres. En un mercado tan redituable y propenso a la corrupción como el del combate a la pobreza, los Landsmanas no podían dejar pasar la oportunidad de volverse aún más ricos, y por eso fueron parte de un fraude en Oaxaca que podría superar los miles de millones de pesos.

De acuerdo con medios oaxaqueños, durante el gobierno de Gabino Cué en la entidad, la empresa Productos Serel obtuvo seis contratos para abastecer de alimentos a los comedores comunitarios, un programa diseñado por el gobierno federal para combatir la desnutrición entre los sectores más pobres de la población, quienes podían acudir a los comedores a consumir sus alimentos gratuitamente. El monto inicial de los contratos recibidos por Productos Serel fue de $2,826,704,279.14 pesos, pero cada año el gobierno de Gabino Cué aprobaba una ampliación presupuestal, supuestamente para evitar que los comedores quedaran desabastecidos. De esta manera, el ingreso de Productos Serel incrementó $68,392,486.86, para alcanzar una cifra final de $2,895,096,766 pesos.

Por si esta suma gigantesca de dinero no bastara, el DIF de Oaxaca también reportó haberle pagado a Productos Serel un total de $124,796,624 pesos sin motivo alguno, pues no se indicó si se trató de un contrato ni si hubo licitación de por medio. Estos recursos provinieron del Programa Nacional Estatal. En total, los Landsmanas, a través de Productos Serel, ganaron $3,019,893,390, una fortuna que en el papel era más que suficiente para abatir la desnutrición entre la gente pobre de Oaxaca.

Sin embargo, esto nunca sucedió. Solo 1300 cocinas de 2,381 funcionaban realmente, y la mayoría de esas 1300 tenían que suspender constantemente sus actividades porque no había comida. Es decir, el gobierno de Oaxaca le pagó más de 3 mil millones de pesos a Productos Serel para que abasteciera víveres, pero esta dejó sin comida a las pocas cocinas que funcionaban. Mientras tanto, la desnutrición y la pobreza en Oaxaca se seguían agudizando.

El gobierno de Gabino Cué -cuya esposa, Mané Sánchez Cámara, era la presidenta del DIF- fue señalado por múltiples casos de corrupción y por desfalcos multimillonaros al erario. Gabino Cué dejó a su estado sumamente endeudado e incluso se inició un proceso legal en su contra, pero el exgobernador se escondió para no recibir las notificaciones del juicio. Los Landsmanas fueron parte de la red de corrupción de Cué, y Julio Scherer ya trabajaba para ellos cuando el fraude a las cocinas comunitarias se estaba perpetrando. Curiosamente, en 2010 Andrés Manuel López Obrador respaldó la candidatura de Cué a la gubernatura de Oaxaca y aseguró que “Gabino va a estar a la altura del pueblo de Oaxaca y hará un buen gobierno”.

Todos los caminos llevan a Venezuela

Decenas de miles de venezolanos se amontonan en filas inmensas para conseguir artículos de primera necesidad, mientras otros buscan hasta en los botes de basura para saciar su hambre. La crisis de alimentos que se vive en Venezuela, precipitada por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, está a punto de convertirse en una tragedia, pero incluso en las situaciones trágicas puede haber oportunidad de negocios. Al menos así los piensan Elías y Jorge Landsmanas, quienes le han vendido millones de toneladas de víveres al gobierno de Nicolás Maduro.

Durante los últimos 12 años, Andrés Manuel López Obrador ha buscado deslindarse cada vez que se le compara con Hugo Chávez o Nicolás Maduro. A pesar de las coincidencias en propuestas y en discurso, ninguno de sus adversarios ha logrado establecer un vínculo palpable entre el régimen venezolano y el candidato presidencial de MORENA más allá de declaraciones de figuras de MORENA como Paco Ignacio Taibo, Yeidckol Polevnsky o Héctor Díaz Polanco. Quizá sus adversarios se enfocaron en encontrar únicamente coincidencias ideológicas y omitieron las económicas.

En 2016, Maduro creó el programa de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), mediante el cual el gobierno proveería 11 productos básicos a la población más afectada por la crisis: leche en polvo, lentejas, harina de maíz, arroz, frijol negro, aceite vegetal, azúcar, pasta, mayonesa, salsa de tomate y atún en lata. Sin embargo, dada la imposibilidad de producirlos por sí mismo, el gobierno venezolano buscó proveedores extranjeros, y solo en México encontró empresarios dispuestos a venderle, a pesar del autoritarismo, las violaciones a los derechos humanos y la mala reputación de Nicolás Maduro. Los venezolanos encontraron dos empresas mexicanas dispuestas y ambas son propiedad de los Landsmanas: El Sardinero y Productos Serel. Sin embargo, estas empresas requerían de un puente y ese puente, requería algo a cambio. El puente perfecto era Julio Scherer Ibarra.

La estructura utilizada para llevarle comida al régimen venezolano era relativamente compleja. El gobierno de Maduro no adquiría los bienes directamente, sino a través de empresas fantasma (es decir, compañías que no tienen personal ni infraestructura suficientes para realizar sus operaciones) creadas en México y en paraísos fiscales como Panamá. Estas empresas fachada enviaban la mercancía a las costas venezolanas, y desde ahí el gobierno de Maduro las revendía a la población, pero no a su precio real, sino 112% más caras, como reveló el diario Excélsior.

¿Por qué esconder la importación de alimentos? ¿Qué necesidad tendría un gobierno de crear empresas fachada para importar víveres? ¿Por qué vender con sobreprecio? El uso de empresas fachada, una vez más, confirma el modus operandi de los Landsmanas y de su abogado, Julio Scherer.

De acuerdo con documentos proporcionados a PejeLeaks por los ex ejecutivos de Corporativo Kosmos, durante 2017 Productos Serel le vendió a Nicolás Maduro 20 cargamentos de despensas por un total de $354,521,605 pesos. Así lo comprueba la factura fiscal 50BC5253-9697-4BAE-9DE5-61D51DBCE2E5, expedida el 2 de mayo de 2017 a Wellsford Trading Corp, la empresa fantasma panameña que Venezuela utilizó para realizar la transacción, por $66,792,625.20. Las despensas llevaban el logotipo del programa CLAP, fueron recibidas en el puerto La Guaira, de Táchira, y revendidas por Wellsford Trading Corp a la Corporación Única de Servicios Productivos y Alimentarios, organismo que pertenece al Ministerio de Alimentación del gobierno de Venezuela.

En esta operación, como ya es costumbre en la familia Landsmanas, hubo varias irregularidades. El representante legal de Wellsford Trading Corp es Plutarco Cohen Camargo, un ciudadano de origen panameño que se hizo famoso tras la investigación “Panama Papers”, mediante la cual periodistas de todo el mundo revelaron una red global de empresas utilizada por políticos y empresarios para evadir al fisco y ocultar sus fortunas. Plutarco Cohen es el representante no solo de Wellsford Trading Corp, sino de cientos de compañías fantasma creadas en Panamá y en otros paraísos fiscales. Gracias a él, que es solo un prestanombres, los verdaderos propietarios de estas empresas se mantienen ocultos.

Además, las despensas CLAP enviadas a Venezuela por los hermanos Landsmanas representaron un abuso parecido al que La Cosmopolitana perpetra en las prisiones federales. De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad Central de Venezuela, Kosland, la leche vendida por Productos Serel, es de pésima calidad. Un niño necesita 700 miligramos de calcio al día, lo que podría obtener con 2.5 vasos de leche. Sin embargo, la calidad de Kosland es tan baja que, para reunir los nutrimentos necesarios, un niño tendría que tomarse no 2.5 sino 24.8 vasos, algo imposible en las actuales condiciones de escasez que vive Venezuela.

Venderle alimentos a un país no es un simple negocio, sino también una decisión política, especialmente si ese país ha recibido sanciones por sus violaciones a los derechos humanos, como es el caso de Venezuela. Además, el abasto de despensas y alimentos no se hace a empresas privadas, sino directamente al gobierno de Nicolás Maduro, quien utiliza los suministros de Productos Serel para legitimarse ante la población más necesitada de Venezuela. Si Andrés Manuel López Obrador resulta electo presidente, la relación entre la familia Landsmanas y Julio Scherer podría significar una puerta para que Venezuela entrara en la política y la economía mexicanas, si no es que esa puerta ya fue abierta.

El negocio entre los Landsmanas y Venezuela es redondo. Gana Maduro, ganan los Landsmanas, gana Scherer y el vínculo entre Venezuela y Andrés Manuel López Obrador queda (aparentemente) oculto. El gobierno de Nicolás Maduro encontró un mecanismo para simular, por un lado, que opera un programa de abastecimiento de alimentos, y por otro, para enviar recursos millonarios a un candidato que le garantizará no solo cercanía, sino impunidad y secrecía. Gana Maduro, gana AMLO, y de paso, los Landsmanas y Julio Scherer se vuelven cada vez más millonarios.

Alianzas innombrables

A donde quiera que van, los Landsmanas dejan un hilo de corrupción y abuso tras de sí. De acuerdo con los ex ejecutivos de Corporativo Kosmos que contactaron a PejeLeaks, los Landsmanas tienen la capacidad económica y la habilidad personal para corromper a políticos de cualquier partido y a funcionarios de cualquier gobierno. Solamente en el extranjero habrían encontrado obstáculos. Los ex ejecutivos aseguraron que Elías Landsmanas lava dinero y oculta parte de su fortuna a través de un fideicomiso creado en la isla británica de Jersey, un paraíso fiscal localizado al oeste de las costas francesas de Normandía. Además, tanto Elías como Jorge Landsmanas, a través de la empresa Karen Lite, estarían involucrados en una red criminal que le ayuda a lavar dinero a narcotraficantes mexicanos y a paramilitares colombianos. Por estas razones, los Landsmanas evitan tener contacto con autoridades estadounidenses, quienes al menos en Florida ya los tendrían bajo vigilancia. Sin embargo, a diferencia de la relación de los Scherer con las empresas de Corporativo Cosmos y del vínculo de Productos Serel con el gobierno de Venezuela, los ex ejecutivos no pudieron aportar pruebas que confirmaran estas afirmaciones.

Estén involucrados o no con criminales, la corrupción de los Landsmanas y su Corporativo Kosmos es un hecho. No son empresarios que hayan pasado por encima de la ley ocasionalmente, sino hombres cuyo negocio es la corrupción. Y Julio Scherer Ibarra, su abogado, y también abogado y consejero de cabecera de Andrés Manuel López Obrador, ha sido parte de eso. Tal como sucedió con Tradeco, un grupo empresarial ligado a Roberto Gil y Germán Martínez (cuya deshonestidad también fue documentada por PejeLeaks), Corporativo Kosmos podría estarse preparando para ser uno de los proveedores consentidos del próximo gobierno.

La cruzada contra la corrupción de López Obrador es un cascarón hueco: las pruebas de que está rodeado de gente corrupta, como Julio Scherer y Ricardo Monreal, son incontrovertibles. Los ciudadanos mexicanos deben considerar que el supuesto cambio que MORENA promete es una falsedad, y los periodistas y la sociedad civil deben estar atentos a quienes podrían ser los próximos Javier Duarte.